Tráfico de armas, problema latente


armasEl tráfico de armas en Medio Oriente y África es un tema serio desde hace años, pero en 2010, Amnistía Internacional comenzó a dar a conocer los documentos que avalan el quebrantamiento de los derechos humanos, pero, ¿Qué tiene que ver esto con la venta de armas ilegales? Todo.

Medio Oriente y el Norte de África se caracteriza por el uso excesivo de fuerza policiaca, ataca a los manifestantes sin importar que tan pacíficos sean, se atacan zonas residenciales llenas de gente, las protestas cada vez están más fuertes, pero la policía siempre lleva la ventaja, tienen el derecho de portar armas y usarlas como mejor les parezca.

Los gobiernos árabes y africanos compran todo el armamento a Estados Unidos, Rusia y algunos países europeos. Desde que se dio a conocer esta información, Amnistía Internacional solicitó examinar y revalorar la atención que se le ha dejado de prestar a esta situación. La organización busca hacer una revisión exhaustiva a los países vendedores, para así, regular lo que se está vendiendo y evitar de raíz el abuso policial con armamento ilegal.

A partir de 2012, La Organización de las Naciones Unidas (ONU), comenzó a tomar cartas en el asunto, creando un Tratado que “regulará” este problema, sin embargo tiene huecos alarmantes que dejan a libre interpretación, haciendo legal un crimen. Este documento consta de distintos apartados que especifican qué implica la compra y venta de armas, que responsabilidades tendrán los países proveedores y como aplicar exitosamente el tratado en la realidad mundial.

Cinco de esos capítulos están dirigidos directamente a Egipto, Siria, Libia, Bahréin y Yemen. La ONU examinó que armas específicamente compra cada país, los usos incorrectos que se les han dado, como ayudan a violar los  derechos humanos y Amnistía Internacional incluyó una serie de recomendaciones a cada país para atacar el problema de la mejor manera posible.

Italia es la única nación que le distribuye armamento a los cinco países, Francia a todos menos a Yemen, Alemania no le provee a Siria, Austria excluye a Libia, España sólo le vende a Egipto y Libia, El Reino Unido no le distribuye a Egipto y Estados Unidos importa armas a Bahréin, Egipto y Yemen.  Cada país tiene la obligación de reportar que y cuanto han adquirido, lamentablemente la lista está incompleta y no se tiene la noción de que armamento anda circulando.

“Una regla de derechos humanos para un Tratado sobre Comercio de Armas eficaz: Los Estados deben asegurarse caso por caso de que no se permite una transferencia de armas internacional cuando haya un riesgo sustancial de que las armas se utilicen para cometer o facilitar violaciones graves del derecho internacional humanitario o de los derechos humanos.” Este texto es parte de lo que recomienda Amnistía.

El Tratado sobre el Comercio de Armas no tiene sanción o impide a los países proveedores no vender armas si saben que se utilizarán para violentar los derechos humanos, lo único que piden es tener conciencia y analizar a quién le están facilitando quebrantar la paz civil. A los países vendedores se les dio una guía con datos para realizar ventas exitosas y detectar qué finalidad tendrán esas armas.

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El tráfico de armas ha servido para mantener a naciones enteras aterrorizadas por el uso brutal de armas por parte de la policia. En Egipto, Siria, Libia, Bahréin y Yemen no aceptan ningún tipo de manifestación o queja sobre el gobierno y la policía tiene derecho y “la obligación” de terminar los alborotos y a los “incitadores”. El gobierno les da plena libertad de actuar como mejor crean posible, para así terminar pronto con las marchas y no dejar ganas de volver a manifestarse.

En Bahréin las protestas de la Plaza de la Perla comenzaron el 14 de febrero de 2011. Ese día miles de personas se manifestaban en contra del gobierno de los Al Jalifa, pidiendo justicia social, libertad y un cambio en la economía. La fuerza de seguridad reaccionaron violentamente, disparando a quemarropa, utilizando gas lacrimógeno y escopetas. Cientos fallecieron y los culpables nunca fueron encarcelados.

En Egipto, durante la Revolución del 25 de enero, miles marcharon para pedir una mejor condición de vida, para eliminar la represión y la brutalidad policial. La policia respondió de manera más violenta que nunca, haciendo uso de armas cuando no había necesidad, asesinando a cientos de inocentes.

El siguiente texto es un ejemplo que publicó Amnistía Internacional sobre el uso excesivo de violencia:

“Hussein Taha Hussein, estudiante de Derecho en la Universidad de Alejandría, participó en las protestas antigubernamentales desde el principio. El 18 de enero fue con unos amigos a unirse a otros manifestantes ante la Biblioteca de Alejandría y luego a la oración del viernes en la mezquita de Caid Ibrahim. Sus amigos dijeron a su padre que las fuerzas de seguridad comenzaron usar gas lacrimógeno y cañones de agua contra los manifestantes poco antes de que finalizara la oración, y que Hussein insistió en reincorporarse a las protestas y se dirigió a un lugar destacado. Fue alcanzado por un disparo en el pecho a eso de las 3 de la tarde, y lo trasladaron urgentemente al Hospital de Salama. Su padre no lo encontró hasta tres días después en el principal depósito de cadáveres de Koum El-Dikka debido a la interrupción de las líneas telefónicas. Según el certificado de defunción, Hussein murió por herida de bala. Su padre denunció el caso ante la policía y presentó una queja a la fiscalía. El jefe de la Dirección de Seguridad de Alejandría y varios policías fueron convocados a juicio por el presunto homicidio de manifestantes el 28 de enero.

En El Cairo, Mahmoud Mohamed Amin, de 30 años, dijo a Amnistía Internacional que se había reunido con otros manifestantes en la calle de Talaat Harb antes de marchar hacia la plaza de Tahrir el 25 de enero. Mahmoud, que permaneció en la plaza a pesar del uso de la fuerza y de las detenciones de la policía antidisturbios, dijo que, a eso de la medianoche, se interrumpió el suministro eléctrico y la plaza quedó sumida en la oscuridad. Poco después, dispararon con cañones de agua hacia la plaza desde la calle de Qasr El Einy y efectuaron disparos al aire. La policía antidisturbios irrumpió en la plaza con vehículos blindados y también disparó contra los manifestantes con munición letal de escopeta. Mahmoud fue alcanzado por unos 15 perdigones de escopeta en la zona superior del cuerpo, y por tres en el ojo derecho. Lo llevaron hasta el Hospital de la Media Luna Roja, pero los agentes de seguridad que se rodeaban el edificio, así como las noticias de que una decena de manifestantes heridos habían sido detenidos en el hospital –extremo que la administración del centro negó– lo disuadieron de entrar. Después lo llevaron al Hospital Instituto Nasser. Cuando Amnistía Internacional lo visitó allí, Mahmoud dijo a los delegados que le habían dicho que probablemente no recuperaría la vista en el ojo derecho. También les dijo que el ministro de Salud y Población, Sameh Farid, lo había visitado el 2 de febrero y le había prometido enviar un grupo de expertos a examinarlo y correr con todos los gastos si era necesario que recibiera tratamiento en el extranjero.”

El tráfico de armas continua impune y aunque el Tratado ha estado tratando de llevarse a cabo, la violencia sigue.

Con información de Amnistía Internacional.

 

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