Esparta y el Paseo de las Termópilas


El mundo antiguo vio muchas batallas, mucha guerras, muchas muertes. Unas sin sentido, otras por ideales; pero todas trágicas. Entre las más destacadas esta la Batalla de las Termópilas, inmortalizada por Herodoto, quien si bien no las vivió, se cree que es una buena referencia en cuanto a rigurosidad histórica.

 

Foto: Wikipedia

La Batalla de las Termópilas sucedió en el 480 A. C. en el paso de las Termópilas, un estrecho que llenaría de gloria a los espartanos para la eternidad y a su comandante Leónidas lo inmortalizaría en el mundo griego y los siglos posteriores.

La Batalla de las Termópilas tuvo tres días claves, pero el tercero fue el que quedaría grabado con sangre en la historia. Cuando los griegos se vieron rodeados por Jerjes y su ejército persa, la alianza griega que se había formado, decidió retirarse, después de dos cruentos días en donde las fuerzas persas habían sido diezmadas por un ejército mucho menor. Sin embargo, Leónidas, el rey espartano decidió quedarse con 300 de sus hombres, quienes habían sido seleccionados específicamente, y quienes no tenían descendencia. Con ellos se quedaron un grupo de 700 Tespias, y 400 tebanos.

Durante todo el día, los hoplitas griegos, que en total eran alrededor de 1,400, resistieron los embates de los persas, quienes cargaron contra ellos en todo momento, sin embargo, también sufrieron grandes pérdidas. Ahí nació la leyenda de que los espartanos jamás se retiraban en el campo de batalla.

Después de mucho luchar, los soldados griegos sucumbieron ante los persas, la superioridad numérica pudo contra la superioridad táctica y discilplinaria de los soldados de Leónidas, quien murió en los primeros minutos. Así se cumplía la profecía del Oráculo de Delfos:

Mirad, habitantes de la extensa Esparta,

o bien vuestra poderosa y eximia ciudad es arrasada por los descendientes de Perseo,

o no lo es; pero en ese caso,

la tierra de Lacedemón llorará la muerte de un rey de la estirpe de Heracles.

Pues al invasor no lo detendrá la fuerza de los toros

o de los leones ya que posee la fuerza de Zeus. Proclamo

en fin, que no se detendrá hasta haber devorado a una

u otro hasta los huesos.

Acerca de manuelonvf
Fotógrafo mexicano con más de 10 años de experiencia en el campo de la fotografía de prensa y deportes.

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